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Volver al territorio. Memorias Mapuches en el Parque Nacional Nahuel Huapi-Autores: Sebastian Valverde, Gerardo Ghioldi, Florencia Trentini y Alejandra Pérez

Alejandra Pérez, Sebastián Valverde,

La pregunta que naturalmente el lector de la crónica histórica de la ciudad de San Carlos de Bariloche se formula es: si el origen del nombre del paso cordillerano era indígena: ¿había entonces indígenas en la región? Como puede observarse, los indígenas son mencionados una única vez –asociados exclusivamente al nombre de este paso cordillerano– para luego “desaparecer” definitivamente de esta crónica. Los integrantes de los pueblos originarios en general, y el pueblo Mapuche en particular, han sido históricamente estigmatizados, invisibilizados y negados, y a la vez reiteradamente presentados como “extintos”, “en el pasado” o “extranjeros” –a través de la falaz y sumamente extendida identificación de los Mapuche como presuntamente de origen “chileno”–. A pesar de los avances de las últimas décadas en cuanto al reconocimiento social y jurídico de los pueblos indígenas, estas representaciones aún se encuentran ampliamente extendidas en el imaginario colectivo –incluso adquirieron status de “verdad histórica”–, dado que continúan siendo reproducidas en medios masivos de comunicación, ciertos discursos sociales, programas educativos, etc. y reiteradamente funcionan como “estigmas” hacia estos pueblos y como forma de negarles sus derechos. No es de sorprender, por lo tanto, el tenor de las “crónicas históricas” que aún pueden leerse al momento de escribir estas líneas, en las cuales no solamente se reitera la tradicional invisibilización y negación de la población indígena, sino que tal operación llega a causar evidentes inconsistencias en el relato ..... Objetivo del libro: Contribuir a revertir esta negación histórica del pueblo Mapuche, es precisamente el trabajo. Buscamos recuperar su presencia enla región del Parque Nacional Nahuel Huapi (la margen sur correspondiente a la Provincia de Río Negro), en el Departamento Bariloche. En segundo lugar, procuramos rescatar la memoria histórica de los integrantes de las comunidades Huenchupan, Maliqueo y Tacul-Chewque a través de los relatos y vivencias de sus pobladores actuales. Hasta ahora, estos recorridos han sido narrados muy fragmentariamente –no estando a disposición de un público más vasto–. A la vez, es nuestro augurio que estas páginas sean un aporte para las propias comunidades, en su lucha permanente por lograr la efectivización de sus derechos y la vinculación con otros organismos (como el Estado en sus diferentes niveles, escuelas, ONG’s, organizaciones sociales, etc.).

Estudios de Antropología Rural. Alejandro Balazote y Juan Carlos Radovich (compiladores)

Juan Carlos Radovich, Sebastián Valverde, Alejandra Pérez,

De esta manera vemos, cómo la complejidad del nuevo escenario rural hace que debamos replantear nuestras estrategias de investigación. A partir de las configuraciones acaecidas durante las dos últimas décadas el espacio rural adquiere diversos sentidos. Su polisemia se conforma a partir de la diversificación de actividades productivas y de comercialización, de la incorporación de nuevas tecnologías, de la emergencia de nuevos actores sociales, de la configuración de nuevos instrumentos financieros y de la resignificación y refuncionalización de antiguas prácticas. Como resultante de esta dinámica el espacio rural se constituye como un campo de disputa política, económica y simbólica. En vinculación con ello, los distintos trabajos incluidos en este libro procuran desentrañar esta nueva realidad. Los textos que se incluyen en esta obra son el resultado de distintas líneas de investigación, que confluyen en el abordaje de núcleos temáticos que consideramos relevantes. No se circunscriben a una disciplina específica; sociólogos y geógrafos han brindado su aporte aunque la mayoría de los autores poseen formación en Antropología Social. La complejidad del espacio rural hace que nuestro quehacer investigativo deba contemplar multiplicidad de variables, adentrándose en la lógica de los distintos actores de manera relacional. El trabajo encarado desde la cátedra del Seminario de Antropología Rural de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, conjuntamente con los integrantes de los proyectos PICT 1391, de 2008 y UBACyT 217 que financiaron las investigaciones, constituye un intento de comprender las nuevos procesos desarrollados en el ámbito rural, particularmente los conflictos acaecidos por el control y la gestión de los recursos.

“No entregar Carhué al huinca”

La Comunidad Mapuche Kalfulafken está situada en la localidad de Carhué, ubicada a orillas del lago Epecuén y cerca del arroyo Pigüé, al Oeste de la provincia de Buenos Aires, partido de Adolfo Alsina, Argentina. A unos 500 Km. de Capital Federal. Actualmente se encuentran atravesando un proceso constitutivo de relevamiento de la población para realizar los trámites de la personería jurídica.

Procesos migratorios de la población indígena al Área Metropolitana de Buenos Aires, una situación invisibilizada que sucede hace años

Sasha Cherñavsky, Juan Manuel Engelman, Rocío M. Míguez Palacio, Anabel Pavone, Sebastián Valverde, Sofía Varisco, María Laura Weiss,

Aunque haya desconocimiento al respecto, tanto en la Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA) como en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) viven diversos pueblos originarios que migraron desde el interior del país hacia zonas urbanizadas. Este proceso migratorio sucedió en distintos momentos de la historia Argentina como fruto, entre otras causas, del proceso de expulsión, las campañas militares y los desplazamientos compulsivos. Actualmente en Argentina de cada cuatro integrantes de pueblos originarios tres viven en las ciudades, y de esos cuatro uno vive en la CABA y el Gran Buenos Aires (Ubanex, 2016).

Ubanex: “Qué va a ser indigena si es mi vecino? Indigenas en la ciudad: Visibilizando una realidad desconocida y negada”

Se encuentra muy extendida en el conjunto de la sociedad la imagen (por cierto errónea), que supone que los pueblos indígenas residen exclusivamente en áreas rurales, alejados de los grandes centros urbanos o en los denominados “Desiertos” (Chaco y Patagonia). En las ciudades, la presencia indígena se encuentra sistemáticamente negada, ocultada tras diversos grupos discriminados y excluidos –como los denominados “cabecitas negras”, “negros”, “villeros”, o bien bolivianos, paraguayos, peruanos, etcétera–. A ello se le suma otra falacia, la cual sostiene, que los integrantes de los pueblos originarios supuestamente “dejan de ser” indígenas cuando migran a las ciudades y que por lo tanto “pierden su cultura”, que estaría asociada a “lo rural” como ámbito “natural” de pertenencia.

“Los pueblos indígenas en las ciudades. Una realidad desconocida que despierta múltiples prejuicios”

La imagen extendida en el conjunto de la sociedad, acerca de los pueblos indígenas, supone (erróneamente) que residen en áreas rurales alejados de los grandes centros urbanos o en los denominados “Desiertos” (Chaco y Patagonia). En las ciudades, la presencia indígena se encuentra sistemáticamente negada, ocultada tras diversos grupos discriminados y excluidos –como los denominados “cabecitas negras”, “negros”, “villeros”, o bien bolivianos, paraguayos, peruanos, etcétera–. A ello se le suma otra falacia la cual asume, sin motivo alguno, que “dejan de ser” indígenas cuando migran a las ciudades y por lo tanto (supuestamente) “pierden su cultura”, que estaría asociada a “lo rural” en tanto ámbito “natural” de pertenencia indígena.

“Los pueblos indígenas en las ciudades: una realidad desconocida que despierta múltiples prejuicios”

La imagen extendida en el conjunto de la sociedad, acerca de los pueblos indígenas, supone (erróneamente) que residen en áreas rurales alejados de los grandes centros urbanos o en los denominados “Desiertos” (Chaco y Patagonia). En las ciudades, la presencia indígena se encuentra sistemáticamente negada, ocultada tras diversos grupos discriminados y excluidos – como los denominados “cabecitas negras”, “negros”, “villeros”, o bien bolivianos, paraguayos, peruanos, etc.-. A ello se le suma otra falacia la cual asume, sin motivo alguno, que “dejan de ser” indígenas cuando migran a las ciudades y por lo tanto (supuestamente) “pierden su cultura”, que estaría asociada a “lo rural” en tanto ámbito “natural” de pertenencia indígena.